El plan de indemnización presentado por el Gobierno con donaciones de empresas surcoreanas ha indignado a las víctimas de explotación laboral durante el colonialismo.
En una rueda de prensa ofrecida el lunes 26 expresaron su rechazo a la propuesta del Ejecutivo sugiriendo que la Fundación para las Víctimas de Movilización Forzosa del Japón Imperial, del Ministerio del Interior, reciba donaciones de firmas surcoreanas para cubrir las indemnizaciones. En cierto modo la negativa resulta comprensible, pues no refleja la principal demanda de las víctimas: una disculpa de las empresas japonesas que incurrieron en movilización forzosa de trabajadores y explotación laboral durante la Segunda Guerra Mundial, así como su aportación al plan de indemnización.
Pero pese al rechazo de las víctimas, dicha fundación ya ha comenzado los procedimientos para reformar sus estatutos para concretar dicha indemnización en base a la ley.
Las víctimas critican que una propuesta de indemnización que excluya a las firmas niponas responsables, como Mitsubishi y Nippon Steel es un fiasco diplomático y una derrota política de Corea frente a Japón. También censuran el argumento de Seúl destacando que recibir donaciones de empresas surcoreanas fomentará la participación voluntaria de empresas niponas, algo que tildan como "actitud de mendigo".