Un tribunal de Seúl ha fallado en contra de los familiares de un surcoreano que fue explotado laboralmente por una empresa japonesa durante la Segunda Guerra Mundial.
Dicho hombre, apellidado Kim, fue llevado a la fuerza en 1942 para trabajar para la firma nipona Nishimatsu Construction, y falleció dos años después.
En 2006, un comité del Gobierno surcoreano reconoció a Kim como víctima de explotación laboral, y en 2019 su familia presentó una demanda civil contra Nishimatsu solicitando una indemnización de 73 millones de wones.
Tres años y medio después, el martes 14, el Tribunal del Distrito Central de Seúl desestimó la demanda, afirmando que los hechos habían prescrito.
Según la Ley de Procedimiento Civil, el plazo para reclamar daños y perjuicios expira en 10 desde los hechos, o tres años después de que la parte agraviada descubra el daño e identifique al agresor.
El tribunal concluyó que el plazo de prescripción de tres años sobre el caso de Kim debía contarse desde el fallo del Tribunal Supremo sobre un caso similar en mayo de 2012, pues el plazo para solicitar dicha indemnización expiraba en mayo de 2015.
En dicha fecha, el máximo tribunal se pronunció a favor de celebrar un nuevo juicio al desestimar tribunales inferiores una demana por daños y perjuicios de víctimas de explotación laboral contra Nippon Steel, al considerar que su derecho a reclamar como particulares seguía latente pese al acuerdo de 1965 firmado entre ambos países para normalizar relaciones diplomáticas.
No obstante, la familia de Kim alega que la prescripción debe contar a partir de 2018, fecha en que el Supremo emitió el dictamen final considerando que unas firmas japonesas debían indemnizar a las víctimas surcoreanas.