Oficialismo y oposición han mostrado reacciones contrapuestas sobre los resultados de la cumbre entre el presidente Yoon Suk Yeol y su homólogo japonés Fumio Kishida del jueves 16 en Tokio.
El oficialista Poder del Pueblo aplaudió la llegada de una nueva era de prosperidad conjunta entre Corea del Sur y Japón, mientras que el principal opositor The Minjoo calificó la reciente cumbre de "pináculo de la diplomacia sumisa".
Kang Min Guk, portavoz jefe del oficialismo, aludió a "una nueva primavera entre las congeladas relaciones entre Seúl y Tokio", y los líderes de ambos países enfatizaron la necesidad de trabajar juntos por la paz y el desarrollo de la comunidad internacional. Mencionó algunos temas relevantes abordados durante la cumbre, como las restricciones comerciales de Japón, la creación de consejos consultivos bilaterales o la respuesta conjunta de Seúl, Washington y Tokio al problema nuclear norcoreano.
Subrayó que no es posible cambiar el pasado, pero sí construir juntos el futuro, reiterando que ambas naciones deben trabajar codo a codo para paliar la crisis de democracia liberal, advirtiendo que sin esa unión no podrán subsistir al torbellino de cambios en el orden internacional.
Por su parte Ahn Ho Young, portavoz de The Minjoo, señaló que la cumbre Corea-Japón estuvo marcada por una diplomacia sumisa y solo generó vergüenza entre la gente.
Tras calificar la cumbre de "nuevo desastre diplomático", Ahn criticó que el Gobierno japonés no se haya disculpado por la explotación laboral impuesta a los coreanos en tiempos de guerra, mientras que las declaraciones de Kishida, que hereda la posición de gobiernos anteriores, no mostraron ni un atisbo de responsabilidad por el pasado.