Los legisladores de The Minjoo, el principal partido opositor, que regresaron a Seúl tras visitar Fukushima, explicaron el lunes 10 que el viaje sirvió para transmitir claramente a Japón la postura y las inquietudes del pueblo coreano sobre el vertido de aguas contaminadas.
Según expresaron, pudieron constatar que también hay japoneses que se oponen al vertido, enfatizando como principal logro de la visita despertar el interés de la población de ambos países sobre las aguas residuales de la Central Nuclear de Fukushima y los posibles riesgos de su vertido al océano.
También aprovecharon para censurar fuertemente la negligencia del Gobierno y del partido oficialista, que por todos los medios intentan destarrar los esfuerzos de The Minjoo sobre el tema, en vez de exigir a Tokio medidas y aclaraciones sobre el vertido.
Así, mostraron su rotunda oposición al vertido de aguas de Fukushima a menos que siga un procedimiento que garantice la vida y la seguridad de los ciudadanos, subrayando que, si dicho plan no existe, el Gobierno surcoreano debe de anticipar posibles medidas como llevar el caso ante el Tribunal Internacional del Derechos del mar.