Un alto funcionario explicó el jueves 13 que no hay pruebas contundentes de espionaje o escuchas ilegales a la oficina presidencial por parte de Estados Unidos.
Así lo expresó ante los medios en la Embajada de Corea del Sur en Washington, agregando que no hay prueba de que Estados Unidos haya realizado actividades malintencionadas.
Aseguró que, según la evaluación de Seúl hasta la fecha, no hay razón para concluir que la oficina presidencial de Corea fue sometida a vigilancia clandestina por parte de Washington.
También señaló que entre los documentos de inteligencia filtrados aquellos referidos a las relaciones entre Corea del Sur y Estados Unidos eran escasos, incorrectos o muy antiguos.
Finalmente, enfatizó la sólida confianza entre ambos países sobre intercambio de información y los preparativos para la próxima cumbre.