En una entrevista con un medio extranjero antes de viajar a Estados Unidos, el presidente Yoon Suk Yeol comentó que considera inaceptable "exigir a otro que se arrodille por algo que ocurrió hace cien años", en referencia a las relaciones entre Corea y Japón.
Ante la controversia que pueda generar su comentario, la Oficina Presidencial explicó que el mandatario intentaba decir que posturas demasiado inflexibles no benefician las futuras relaciones entre dos países. No obstante, la oposición criticó dicho comentario por dejar inmune a Japón y a la brutal represión impuesta por Tokio sobre Corea.
Yoon hizo ese comentario durante una entrevista con The Washington Post, donde resaltó que pese a las muchas guerras libradas durante los últimos cien años en Europa, los países directamente implicados intentan buscar formas de cooperar y seguir adelante, enfatizando la necesidad de afrontar las relaciones entre Corea y Japón con perspectiva de futuro.
No obstante, la oposición cargó fuertemente contra el presidente al considerar que, con sus palabras, Yoon deja impune el expolio y el dominio colonial impuesto por los japoneses sobre Corea, mientras que el país vecino muestra una actitud opuesta a países como Alemania, que tras la Segunda Guerra Mundial intentó reflexionar sobre sus errores y reparar el daño causado.