Un experto en temas internacionales y políticas nucleares advierte que la Declaración de Washington sobre disuasión extendida podría generar un riesgo moral si Corea del Sur sigue exigiendo más protección y recursos disuasorios a Estados Unidos.
Ankit Panda, investigador-jefe del Fondo Carnegie para la Paz Internacional, observa con especial interés el escepticismo de los surcoreanos que abogan por poseer un arsenal nuclear propio en base a la Declaración de Washington, recientemente adoptada por los presidentes Yoon Suk Yeol y Joe Biden.
Recordando la mención que hizo Yoon Suk Yeol en enero al posible desarrollo de armas nucleares por parte de Corea del Sur, afirma que ese comentario puso nervioso al Gobierno estadounidense, y la administración de Biden optó por responder a las exigencias de una mayor disuasión con la Declaración de Washington. Pese a todo, afirma que esa opción a futuro podría derivar en una situación de riesgo moral donde los aliados sigan exigiendo garantías de seguridad ante potenciales amenazas nucleares.
Según Panda, para Estados Unidos ofrecer disuasión extendida es una forma de controlar la inquietud de los aliados, aunque asegura que podría ser "un pozo sin fondo", pues los aliados nunca estarán totalmente satisfechos.
En este sentido, agregó que la Declaración de Washington podría ser solo un "remedio provisional" si Corea del Norte lleva a cabo un nuevo ensayo nuclear o lanza un misil intercontinental con ángulo normal, pues si la tensión en la península coreana aumenta, Seúl insistiría en reforzar la disuasión extendida.