El Parlamento aprobó el miércoles 21 una enmienda a la Ley contra el acoso, que suprime la no punibilidad por desistimiento de la víctima.
La reforma considera los riesgos de la ley actual de eludir sanciones, pues si por ejemplo el acosador persigue a la víctima para que desista de interponer una demanda, ese proceso podría derivar en actos vengativos o incluso en nuevas agresiones.
Además, la enmienda incluye medidas de seguridad urgentes destinadas a proteger tanto a la víctima de acoso, como a sus familiares o a aquellos con los que conviva.
También tipifica en detalle las distintas formas de acoso, al incluir actos de hostigamiento digital como la obtención arbitraria, publicación y distribución en internet - o mediante cualquier otra red de comunicación- de información personal y datos de ubicación del acosado.
Con estas medidas, la reforma establece un marco legal para sancionar el acoso digital, muy frecuente en las redes sociales.