Ante la inminencia del vertido de aguas residuales de la Central Nuclear de Fukushima al océano, en Corea del Sur se ha generado una "batalla de opinión pública" entre el oficialismo, que critica el intento de politizar el tema, y la oposición, que acusa al Gobierno y al partido en el poder de actuar con negligencia.
El lunes 26, la cúpula del oficialista Poder del Pueblo visitó Seongju, donde se ubica la base del sistema antimisiles estadounidense THAAD, donde asistieron a una degustación de melón coreano, uno de los productos más representativos de esa localidad. Dicha actividad buscaba escenificar los resultados de la evaluación de impacto medioambiental del THAAD, que según el Gobierno considera inocuas las ondas electromagnéticas que emite el sistema antimisiles.
Mediante este sarcástico gesto, el oficialismo intentó desmontar las críticas del principal opositor The Minjoo sobre la nocividad del sistema antimisiles y su impacto en los cultivos agrícolas, criticando que la campaña que despliega contra el vertido de aguas de Fukushima va en la misma línea, al basarse en fundamenteos poco científicos y generar una alerta desmedida entre la población.
En respuesta, The Minjoo mantiene una postura firme sobre el vertido. Tanto es así que a la huelga de hambre que inició el legislador Yoon Jae Kab se ha sumado el diputado Woo Won Shik, censurando a Gobierno y oficialismo por permanecer de brazos cruzados mientras Japón vulnera la soberanía marítima de Corea del Sur.
Por su parte Lee Jeong Mi, líder del también opositor Partido Justicia, asimismo comenzó una huelga de hambre frente a la Embajada de Japón en Seúl para protestar por el vertido de aguas de Fukushima.