Rafael Grossi, secretario general del Organismo Internacional de Energía Atómica (OIEA), ya concluyó su visita de tres días a Corea del Sur y se especula que próximamente Japón comenzará a liberar aguas radiactivas de Fukushima al océano.
En contraste con la intensa agenda que mantuvo en Tokio, la visita de Grossi a Seúl mostró un perfil bajo, consdierando la controversia y susceptibilidad de los surcoreanos ante el vertido de aguas radiactivas.
Desde que aterrizó en Corea del Sur, el dirigente del OIEA se topó con protestas ciudadanas contra el vertido, mientras uno de sus recientes comentarios, asegurando que "incluso se podría nadar en esas aguas del océano", ha generado muchas críticas.
Pese a todo, mantuvo los encuentros programados, como con el ministro de Exteriores, Park Jin, con el director de la Comisión de Seguridad Nuclear, Yoo Guk Hee, y con un grupo de legisladores del principal opositor The Minjoo.
Tras reunirse con Grossi, y para intentar calmar el fuerte rechazo de los surcoreanos, el canciller aseguró que Seúl hará un minucioso seguimiento tras el vertido.
Una vez presentado el informe de conclusiones del OIEA y tras culminar la visita de Grossi a Japón y a Corea, todo indica que el vertido de aguas de Fukushima podría comenzar en agosto.