Después de que Corea del Norte lanzara dos misiles de corto alcance, Presidencia convocó una reunión de la Oficina de Seguridad Nacional que lideró Im Jong Deok, subdirector de esa entidad, para conocer el informe del Estado Mayor Conjunto y valorar medidas de respuesta.
Estimaron que Pyongyang lanzó esos misiles como protesta a la llegada del submarino estratégico estadounidense de misiles nucleares (SSBN) a Busan, y como demostración de fuerza y descontento por la primera reunión del Grupo de Trabajo de Disuasión Ampliada, creado por Corea del Sur y Estados Unidos, que tuvo lugar el día previo en Seúl.
Este nuevo lanzamiento llega una semana después del disparo de un misil balístico intercontinental (ICBM) norcoreano de combustible sólido.