En su discurso para conmemorar el Día de la Liberación, el presidente Yoon Suk Yeol destacó la relevancia estratégica de las bases de retaguardia de las Naciones Unidas en Japón como un pilar fundamental para contrarrestar posibles agresiones de Corea del Norte.
A pesar de que el Comando de las Naciones Unidas está formado por 18 países que participaron en la Guerra de Corea, Japón, aunque no aporta tropas directamente, juega un papel crucial al albergar siete bases de retaguardia de las Naciones Unidas.
Estas bases, estratégicamente ubicadas en territorio japonés, están diseñadas para enviar rápidamente fuerzas militares a la península coreana y proporcionar suministros esenciales en caso de conflicto armado.
Entre estas instalaciones destaca la base naval de Yokosuka, que sirve como centro neurálgico para el Comando de la Séptima Flota de Estados Unidos. La base aérea de Yokota, por su parte, cuenta con aviones de transporte C-130 preparados para actuar. Adicionalmente, la base naval de White Beach en Okinawa funciona como punto estratégico de despliegue para los Marines de Estados Unidos.
Las recientes declaraciones del presidente Yoon parecen tener el propósito de desalentar cualquier intención provocadora de Corea del Norte, subrayando la abrumadora capacidad militar de Corea del Sur y sus aliados, así como también para recalcar que Japón se configura como un socio de cooperación en seguridad de suma importancia para prevenir cualquier forma de agresión por parte de Corea del Norte.