La Oficina de Seguridad Nacional de Presidencia convocó con carácter de urgencia una reunión a primera hora del jueves 24 para analizar el segundo lanzamiento del satélite espía, efectuado por Pyongyang.
Allí, los integrantes del Consejo de Seguridad Nacional condenaron dicha actividad, afirmando que viola las resoluciones del Consejo de Seguridad de Naciones Unidas, que prohíben todo lanzamiento de Corea del Norte con tecnología balística. Sobre todo, recordaron que se trata de la segunda vez que ese país fracasa en lanzar un cohete espacial y acusaron al régimen de Kim Jong Un de malgastar sus recursos mientras su población agoniza de hambre y su economía sigue al naufragio.
Agregaron que es necesario tomar medidas para hacer pagar a Corea del Norte por las reiteradas violaciones de las resoluciones de la ONU, al tiempo de coincidir en reforzar la cooperación entre Seúl, Washington y Tokio para bloquear cualquier operación ilegal que realice Corea del Norte, desde explotación de trabajadores hasta ataques cibernéticos y contrabando en alta mar.
El presidente Yoon Suk Yeol, inmediatamente después de ser notificado del lanzamiento del satélite norcoreano, ordenó compartir datos relacionados con Estados Unidos y Japón en sintonía a los acuerdos que estableció con los líderes de esas naciones en la reciente cumbre tripartita celebrada en Camp David, sobre intercambio de información sobre alerta de misiles, cooperación en defensa balística y ejercicios militares trilaterales.