La Oficina de Seguridad Nacional presidencial convocó una reunión a última hora del miércoles 30, justo tras el nuevo ensayo balístico de Corea del Norte.
Una fuente de la Oficina Presidencial comentó que consideran el ensayo como una protesta de Pyongyang contra los ejercicios Ulchi Freedom Shield de las fuerzas surcoreanas y estadounidenses, concretamente por el simulacro de defensa antimisiles y el despliegue de bombarderos estratégicos estadounidenses B-1B sobre la península coreana.
Pocas horas después del ensayo, autoridades militares de Seúl y de Washington mantuvieron una comunicación telefónica para analizar la intención del régimen norcoreano y revisar el nivel de preparación de las fuerzas combinadas.