Elizabeth Salmon, relatora especial de Naciones Unidas sobre los derechos humanos en Corea del Norte, ha diagnosticado que la situación de los derechos humanos en Corea del Norte empeoró aún más durante el año pasado.
Salmon presentó el día 6 un informe a la Comisión de Derechos Humanos de la ONU sobre la situación de los derechos humanos en Corea del Norte. Según el documento, el año pasado resultó muy difícil obtener información norcoreana al disminuir el número de desertores tras el cierre de fronteras impuesto por Corea del Norte.
También señaló que el Gobierno norcoreano desvió la mirada hacia temas de seguridad, y por tanto la atención internacional no ha prestado mucho interés en los derechos humanos.
Destacó que la reciente promulgación y modificación de normas, como la Ley de Cuarentena de Emergencia (2021), la Ley de Rechazo a la Cultura de la Contrarrevolución (2022) y la Ley de Protección del Idioma y la Cultura de Pyongyang (2023), ha aumentado las restricciones a la libertad de expresión y otros derechos básicos, al tiempo de agravarse el menoscabo contra los derechos humanos mediante penas severas y juicios públicos.
Salmon subrayó la importancia de garantizar la rendición de cuentas por el deterioro de los derechos humanos en Corea del Norte, urgiendo a buscar vías para responsabilizar a los culpables de crímenes de lesa humanidad que vulneran el derecho internacional.