Uno de cada dos soldados norcoreanos enviados a la guerra en Ucrania para apoyar al Ejército ruso ha caído en combate, según cálculos del Centro de Estudios Estratégicos e Internacionales (CSIS), un think tank estadounidense.
El director del Programa de Seguridad Internacional del CSIS, Seth Jones, afirmó el martes 4 en una charla virtual que, aunque resulta difícil determinar cifras exactas, se estima que entre un tercio y la mitad de los soldados norcoreanos desplegados han muerto o resultaron heridos, y que el número de fallecidos rondaría el millar.
Además, señaló que Rusia está llevando a cabo una estrategia de desgaste en su intento por recuperar territorios ocupados por Ucrania en la región rusa de Kursk, lo que ha provocado un alto número de bajas.
Desde la perspectiva del presidente ruso, Vladímir Putin, el costo político de estas pérdidas es relativamente bajo, ya que la mayoría de los soldados enviados al frente provienen de Siberia, Asia Central o incluso de prisiones, y no de la élite de Moscú, según indicó Jones.
En cuanto a la posibilidad de una resolución del conflicto, el experto en seguridad sostuvo que, aunque podría alcanzarse un alto el fuego, las profundas diferencias entre Rusia y Ucrania hacen que una paz definitiva sea poco probable a corto plazo.