El Gobierno y los partidos políticos han reafirmado su compromiso unánime de realizar un mayor esfuerzo por reivindicar el honor y la dignidad de las víctimas de explotación sexual a manos del Ejército japonés durante la Segunda Guerra Mundial, especialmente en un momento en que el número de personas afectadas sigue disminuyendo con el paso del tiempo.
Este compromiso llega tras el fallecimiento, el domingo 16, de Gil Won Ok, una de las numerosas mujeres que padecieron la explotación sexual a manos de los soldados japoneses. Gil, que tenía 97 años, dedicó su vida a denunciar las atrocidades sufridas por ella y otras mujeres durante la guerra, como parte de la campaña masiva del Ejército japonés que las obligaba a servir sexualmente a sus soldados.
A lo largo de su vida, Gil participó activamente en las "protestas del miércoles", manifestaciones semanales organizadas por activistas y víctimas frente a la Embajada de Japón en Seúl, en las que se exigía el reconocimiento de las barbaries cometidas en el contexto de la esclavitud sexual impuesta por Japón.
La clase política coreana expresó sus condolencias por su muerte, y todos los partidos coincidieron en señalar que es fundamental defender la verdad histórica y evitar que se tergiversen los hechos del pasado. En este sentido, se comprometieron a luchar sin descanso para impedir que ninguna ideología, especialmente las ultraderechistas, ofenda o amenace a las víctimas con fines políticos.