El presidente Yoon Suk Yeol defendió su decisión de declarar la ley marcial en diciembre pasado y aseguró que no se trató de un intento de reprimir a la población por la fuerza, sino de un "pronunciamiento a la nación" para alertar sobre una crisis.
Así lo expresó durante su declaración final en la fase de alegatos del juicio político en su contra, que tuvo lugar el martes 25 ante el Tribunal Constitucional.
Durante más de una hora, Yoon presentó su alegato, en el que subrayó que la intervención del Ejército se limitó a la preservación del orden y la seguridad, sin causar perjuicios a la población civil. Asimismo, desmintió haber ordenado la detención o expulsión de legisladores.
El presidente responsabilizó a la oposición de haber provocado la crisis y la acusó de debilitar la seguridad nacional al recortar drásticamente los fondos de defensa y proponer cambios a la ley de espionaje. En su intervención, también señaló que durante más de dos años y medio, la oposición ha intentado paralizar su gobierno mediante repetidos intentos de destitución.
En respuesta a las especulaciones de que podría volver a declarar la ley marcial si es restituido en el cargo, Yoon calificó dichas afirmaciones de "absurdas". Además, adelantó su intención de impulsar una reforma constitucional sin depender del tiempo restante de su mandato.