El ciudadano coreano Kim Myeong Bae, viudo de una de las víctimas de la movilización forzosa y explotación laboral durante la ocupación de Corea por parte de Japón y la Segunda Guerra Mundial, se presentó el miércoles 26 en la reunión anual de accionistas de la empresa nipona Fujikoshi para exigir el cumplimiento de la sentencia de indemnización del Tribunal Supremo de Corea del Sur. El fallo, dictado en enero de 2024, obliga a las empresas japonesas que sometieron sistemáticamente a trabajos forzados a la población coreana a compensar a las víctimas.
Durante la reunión, Kim demandó justicia y recordó que su esposa fue reclutada de manera engañosa y forzada a trabajar a la edad de 12 años. En su intervención, explicó que en 2003 interpuso una demanda en Japón para que su mujer fuera compensada por los daños sufridos, pero ella falleció al año siguiente, sin poder ver la sentencia favorable que dictó finalmente el Alto Tribunal surcoreano.
Kim dirigió duras críticas a Fujikoshi, una empresa metalúrgica que, según se estima, fue una de las más implicadas en la movilización y explotación de trabajadores coreanos durante el periodo colonial japonés. El ciudadano calificó de intolerable la falta de acción de la compañía, incluso después de la emisión de la sentencia de indemnización, y subrayó que lo mínimo que debe hacer la empresa es pedir disculpas.
Por su parte, el presidente de Fujikoshi, Tsutomu Kurosawa, aseguró que los reclamos de compensación por los daños ocasionados durante la ocupación de Corea, a su juicio, quedaron resueltos con el acuerdo firmado entre los Gobiernos surcoreano y japonés en 1965. No obstante, diversas ONG que apoyan a las víctimas de explotación laboral han denunciado que la empresa intenta eludir su responsabilidad y escudarse en el Ejecutivo japonés, cuando se trata de una disputa entre una compañía privada y un particular.