La batalla mediática entre el oficialismo y la oposición ha cobrado mayor intensidad conforme se acerca la fecha de emisión del veredicto sobre el juicio de destitución contra el presidente Yoon Suk Yeol, que se dirimirá en el Tribunal Constitucional posiblemente a mediados de marzo. El partido gobernante, Poder del Pueblo, ha insistido en dejar al mandatario libre de cargos, mientras que la principal fuerza opositora, el Partido Democrático, exige su cese inmediato.
La postura de Poder del Pueblo contra la deposición de Yoon se basa en su rechazo a los testimonios presentados en la corte, los cuales consideran manipulados por terceros. En particular, el partido oficialista ha señalado que el excomandante Kwak Jong Keun, quien estuvo al frente de las Fuerzas Especiales del Ejército durante la fallida ley marcial en diciembre pasado, fue presionado por la oposición para que declarara en contra del presidente.
Recientemente, fueron reveladas unas grabaciones en las que Kwak confiesa a un amigo que fue coaccionado por políticos opositores para hablar "con la verdad" y de manera "consciente", advirtiéndole que, de no hacerlo, podría verse implicado en un caso de traición y rebelión.
Por su parte, el Partido Democrático ha instado a la clase política a esperar la sentencia del Tribunal Constitucional y a aceptarla sin reservas.
Ambas formaciones también se encuentran enfrentadas por diversos proyectos de ley, cuyos debates siguen bloqueados en la Asamblea Nacional. Entre ellas se encuentran la Ley Especial de Semiconductores y la reforma del impuesto sobre sucesiones. El Partido Democrático ha anunciado que tramitará estas propuestas por la "vía rápida", mientras que Poder del Pueblo, en protesta, ha alegado que las versiones actuales de dichas iniciativas no responden a las demandas del pueblo.