El presidente Yoon Suk Yeol ha permanecido en silencio durante más de diez días desde su liberación del Centro de Detención de Seúl el 8 de marzo. Desde entonces, y salvo un breve comunicado emitido el mismo día de regreso a su residencia, el mandatario ha optado por no hacer declaraciones públicas y ha reducido al mínimo sus encuentros personales, a la espera del fallo del Tribunal Constitucional sobre el proceso de destitución en su contra, un dictamen que ha sufrido varios retrasos.
Fuentes de la Oficina Presidencial han confirmado que Yoon no tiene previsto realizar actividades públicas hasta que se emita la resolución judicial. En la misma línea, otra fuente cercana al caso ha asegurado que, dada la situación crítica, la postura del presidente sigue siendo la de esperar con calma y serenidad el veredicto.
Las mismas fuentes han indicado que no se ha preparado ningún mensaje público en el que Yoon se comprometa a aceptar la decisión del Tribunal Constitucional, independientemente de si esta es favorable o desfavorable.
La Oficina Presidencial, que en un principio había expresado su esperanza de que el mandatario retome rápidamente sus funciones tras su puesta en libertad, mantiene un perfil bajo y ha optado por no emitir declaraciones adicionales.