El presidente Lee Jae Myung afirmó en su mensaje de Año Nuevo que avanzará confiando únicamente en la ciudadanía, con el objetivo de que 2026 sea recordado como el inicio de un gran salto nacional basado en una transformación profunda.
Al hacer balance del último año, destacó que, gracias a la unidad del pueblo, fue posible recuperar más rápido de lo previsto una economía y una democracia debilitadas. No obstante, subrayó que el país apenas se encuentra en el punto de partida y que es necesario acelerar el paso.
El mandatario se comprometió a convertir este año en el comienzo de una nueva etapa, dejando atrás la fase de recuperación para entrar en un periodo de resultados concretos. Para ello, propuso un cambio total del paradigma de crecimiento, estructurado en cinco grandes ejes de transformación.
En primer lugar, planteó pasar de un crecimiento concentrado en el área metropolitana a uno liderado por las regiones, con un sistema territorial multipolar: Seúl como capital económica, la región central como capital administrativa y el sur como capital marítima.
Asimismo, propuso abandonar un modelo dominado por unos pocos grandes conglomerados y avanzar hacia un crecimiento compartido, con una distribución más equitativa de oportunidades y beneficios.
El presidente también defendió la transición hacia un desarrollo sostenible que priorice la seguridad, dejando atrás un crecimiento que trivializa la vida y normaliza el riesgo.
A esto sumó la necesidad de evolucionar de un crecimiento centrado únicamente en los productos a otro impulsado por la cultura, reforzando todo el ecosistema cultural, incluidas las artes de base, para asegurar raíces duraderas a la cultura coreana.
Finalmente, subrayó la importancia de un crecimiento estable sustentado en la paz, dejando atrás la inseguridad derivada de las amenazas bélicas y reafirmando su compromiso con el proceso de paz en la península coreana.