El Gobierno disolverá el Comando de Contrainteligencia Militar, que desempeñó un papel clave durante la imposición de la ley marcial del 3 de diciembre de 2024.
El Ministerio de Defensa señaló que prevé completar este año la reorganización recomendada por un comité asesor mixto; con participación civil, gubernamental y militar, que propone desmantelar el organismo y repartir sus funciones entre distintas entidades.
La reforma se centra en la dispersión de funciones y el refuerzo del control civil, con el objetivo de evitar la politización del sistema de seguridad militar.
Entre las medidas previstas, se eliminarán las tareas de recopilación de evaluaciones personales y de información informal relacionada con nombramientos. Las funciones de investigación de seguridad pasarán al organismo de investigaciones del ministerio, mientras que la contrainteligencia y las auditorías de seguridad —incluida la verificación de personal— se transferirán a nuevas entidades bajo control directo del ministerio.
Para garantizar el control civil, el plan contempla que los responsables de los nuevos organismos no sean militares en activo, sino funcionarios civiles o expertos externos, así como la creación de comités de supervisión integrados por civiles.