El equipo del fiscal especial encargado de investigar el intento de insurrección solicitó el martes 13 la pena de muerte para el expresidente Yoon Suk Yeol, acusado de ser el cabecilla del levantamiento, durante la audiencia final celebrada en el Tribunal del Distrito Central de Seúl.
El fiscal adjunto Park Eok Su afirmó que Yoon, siendo presidente en ejercicio, utilizó la ley marcial para concentrar el poder y perpetuarse en el cargo, vulnerando de forma directa la seguridad del Estado y los derechos fundamentales de la ciudadanía, en un acto que calificó como de carácter antiestatal.
Según Park, el caso ha generado una profunda alarma social al evidenciar el riesgo de que los logros democráticos y del Estado de derecho construidos por Corea del Sur puedan derrumbarse en un instante.
Criticó además que el exmandatario no haya mostrado una reflexión seria ni un sentido de responsabilidad, provocando la indignación pública.
Señaló que, al tratarse del cabecilla de una insurrección, la ley solo contempla la pena de muerte o la cadena perpetua, y que, pese a que la pena capital no se aplique en la práctica en Corea, corresponde solicitarla por su significado jurídico y simbólico.
De prosperar la solicitud, sería la primera vez desde 1996, cuando fue procesado Chun Doo Hwan, que un expresidente enfrenta una petición de pena de muerte por cargos de insurrección.