La Organización Mundial de la Salud advirtió que las bebidas azucaradas y el alcohol se han vuelto relativamente baratos debido a una fiscalidad insuficiente, y pidió a los Gobiernos introducir un impuesto a la salud sobre estos productos.
En un comunicado difundido el martes 13, el director general de la OMS, Tedros Adhanom Ghebreyesus, señaló que este tipo de gravámenes constituye una de las herramientas más eficaces para promover la salud y prevenir enfermedades. Añadió que elevar los impuestos al tabaco, las bebidas azucaradas y el alcohol permitiría reducir su consumo nocivo y asegurar recursos para los sistemas sanitarios, por lo que recomendó aumentar gradualmente estos impuestos con miras a encarecerlos de aquí a 2035.
No obstante, advirtió que su aplicación puede resultar políticamente impopular y generar una fuerte oposición de industrias con gran poder económico. Aun así, citó los casos de Filipinas, el Reino Unido y Lituania como ejemplos de que, cuando se aplican correctamente, los impuestos a la salud pueden ser una herramienta eficaz para mejorar la salud pública.