El Gobierno surcoreano expresó su profunda preocupación por las protestas antigubernamentales y la represión violenta en Irán, y señaló que sigue de cerca la evolución de la situación ante el elevado número de víctimas y el deterioro de la estabilidad regional.
El Ministerio de Asuntos Exteriores indicó el jueves 15, mediante un comunicado de su portavoz, que Corea del Sur se opone a cualquier uso de la fuerza contra manifestaciones pacíficas y confía en que la crisis pueda resolverse por vías pacíficas.
El ministerio añadió que se revisan de forma constante las condiciones de seguridad de los ciudadanos surcoreanos en Irán y que permanecen activas las medidas de protección consular, ante un posible agravamiento de la situación.
Las protestas en Irán, desencadenadas por la grave crisis económica, han sido reprimidas con dureza por las autoridades. Según diversas estimaciones, el número de fallecidos podría ascender hasta unas doce mil personas.
Corea del Sur mantiene vigente para todo el territorio iraní la alerta de viaje de nivel tres, que recomienda abandonar el país. Actualmente, residen en Irán alrededor de setenta ciudadanos surcoreanos, sin incluir a los funcionarios diplomáticos y a sus familiares.