La Ley básica sobre inteligencia artificial y creación de una base de confianza, referida como "ley de IA" en forma abreviada, entró en vigor en Corea del Sur el jueves 22. Se trata de la primera ley integral sobre la inteligencia artificial que cobra efecto oficialmente en el mundo, de un alcance más amplio que pactos o marcos de regulación puntuales.
La ley presenta dos vertientes al integrar, por un lado, disposiciones para el fomento del sector de la inteligencia artificial y, por el otro, artículos para la regulación de esa tecnología y las industrias que la manejan.
Entre las medidas de fomento destaca la obligación que delega al ministro de Ciencia y TIC de establecer cada tres años un plan básico para promover la inteligencia artificial y aumentar la competitividad nacional en el sector, así como la activación de programas de apoyo a I+D tanto a nivel estatal como a nivel de Gobiernos regionales y locales. En cuanto a regulación, la nueva ley estipula la mejora de los mecanismos de seguridad para un uso más adecuado de la IA y para minimizar los riesgos potenciales de esta tecnología contra la vida de los ciudadanos.
En particular, la industria relacionada considera que las disposiciones que influirán más en el sector son las relacionadas con la aplicación de la inteligencia artificial a actividades que afectan directamente a la vida, la propiedad o los derechos de los ciudadanos como la atención médica, la energía, el empleo y los servicios crediticios. Asimismo, destaca la implementación de la marca de agua en todos los productos y servicios que abarcan el uso de IA generativa o de gran impacto, junto con la obligación impuesta a los proveedores de explicar cómo esta tecnología fue aplicada. Esto significa que los que publiquen contenidos de video producidos con IA deberán incluir en las imágenes de forma reiterada indicaciones de que se empleó inteligencia artificial generativa ya sea en texto o en voz.