Las víctimas del trabajo forzado durante la ocupación japonesa y sus familiares obtuvieron una victoria en un juicio de apelación contra Mitsubishi Heavy Industries, tras casi siete años desde el inicio del proceso.
El jueves 22, el Tribunal Superior de Gwangju falló parcialmente a favor de los 14 demandantes en la causa por daños y perjuicios. Las víctimas habían sido obligadas a trabajar en Japón durante el periodo colonial, en instalaciones como una planta aeronáutica en Nagoya.
El tribunal confirmó la sentencia de primera instancia, que reconoció los hechos y ordenó el pago de indemnizaciones de 100 millones de wones por cada víctima.
Aunque solo resta el fallo final del Tribunal Supremo, se prevé que la compensación efectiva siga siendo difícil de ejecutar. Un precedente de 2018, en demandas de otras víctimas contra la misma empresa, muestra que las indemnizaciones aún no se han hecho efectivas.
Además, la ejecución de las sentencias se ha visto frenada por la intervención del Gobierno, que, ante el temor de un deterioro de las relaciones con Japón, detuvo la liquidación de activos de empresas implicadas y promovió un mecanismo de compensación mediante aportaciones privadas de terceros, una medida que ha generado fuertes críticas.