El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, advirtió que podría elevar aún más los aranceles impuestos a los socios comerciales durante una reunión de Gabinete celebrada en la Casa Blanca el día 29.
Trump afirmó que su administración ha sido hasta ahora "muy amable" con otros países y dejó claro que eso podría cambiar en cualquier momento.
Analistas señalan que el tono cada vez más duro de Trump se debe a la preocupación de que los aranceles estén perdiendo eficacia como herramienta de presión. En Europa, el Parlamento Europeo ha aplazado la aprobación de un acuerdo comercial con Estados Unidos, en respuesta a las exigencias de Washington sobre Groenlandia y a las amenazas arancelarias, mientras que en Corea del Sur el cumplimiento de los compromisos de inversión avanza más lento de lo esperado por Washington.
A ello se suma la posibilidad de que el Tribunal Supremo limite la política arancelaria de Trump, al revisar su legalidad con base en la Ley de Poderes Económicos de Emergencia Internacional.
Trump ha venido insistiendo en que los aranceles han otorgado a Estados Unidos "un poder enorme y seguridad nacional", y asegura que el país recauda cientos de miles de millones de dólares gracias a estas medidas, dinero que, según afirma, no está dispuesto a devolver.