Mientras las negociaciones comerciales entre Corea del Sur y Estados Unidos atraviesan dificultades tras las declaraciones de Trump sobre un posible aumento de aranceles, desde la Oficina Presidencial han surgido preocupaciones de que las tensiones comerciales puedan extenderse a los acuerdos de seguridad.
El asesor presidencial de Seguridad Nacional, Wi Sung Rak señaló que se percibe un clima en el que el impacto de los aranceles comienza a trasladarse a cuestiones de seguridad, y que este enfoque se deja sentir por parte de Estados Unidos.
Como ejemplo, explicó que se han retrasado las visitas del equipo estadounidense encargado de las negociaciones en materia de seguridad, previstas para tratar asuntos como la construcción de submarinos de propulsión nuclear, el enriquecimiento de uranio y el reprocesamiento de combustible nuclear, y añadió que por ahora no existe un calendario concreto.
Wi indicó que el Gobierno está respondiendo a los distintos planteamientos de Washington, principalmente a través del Ministerio de Exteriores, mientras que el Ministerio de Comercio, Industria y Energía se concentra en evitar la formalización del aumento arancelario mediante su publicación oficial y en asegurar un período de prórroga.
En paralelo, el asesor afirmó que se están manteniendo consultas para impulsar inversiones en sectores en los que Corea del Sur tiene fortalezas, como la energía y la industria naval.