El expresidente Yoon Suk Yeol fue condenado a cadena perpetua por rebelión el jueves 19, justo 443 días después de intentar imponer el estado de excepción la noche del 3 de diciembre de 2024.
La sentencia fue emitida en primera instancia por el juez Jee Kui Youn en el Tribunal del Distrito Central de Seúl, que dictaminó que la activación de la ley marcial por parte de Yoon vulneró la Constitución, ya que uno de los objetivos era paralizar de forma arbitraria las funciones del Parlamento, no solo mediante el arresto del jefe de la Asamblea Nacional, Woo Won Shik, sino también de los entonces líderes de los dos principales partidos de la cámara legislativa, Han Dong Hoon de Poder del Pueblo y Lee Jae Myung, el actual presidente.
El juez implicó que si bien el presidente de la Nación posee la facultad para declarar el estado de excepción ante una emergencia nacional, la acción tomada por Yoon fue claramente una ilegalidad con el propósito de neutralizar al Parlamento. Así concluyó que todos los pasos que dio el expresidente se entienden como rebelión: desde la imposición de la ley marcial, hasta el bloqueo de la Asamblea Nacional y el decreto que promulgó para prohibir toda actividad política y censura de medios.
Otras autoridades imputadas por el mismo cargo también recibieron sentencia el jueves 19, como el exministro de Defensa, Kim Yong Hyun, que fue condenado a treinta años de prisión.