El martes 24 entraron en vigor los aranceles globales del 10% que Donald Trump decidió aplicar a todas las importaciones que llegan a su país, después de que la Corte Suprema de Estados Unidos determinara como ilegales gran parte de los gravámenes adicionales impuestos por el presidente.
Según el horario del este de Norteamérica, los aranceles globales cobraron efecto a las 00:01 —a las 2:01 de la tarde en Corea—, para todos los productos importados que acceden al mercado estadounidense, salvo algunas excepciones.
Los bienes no sujetos a estos gravámenes son ciertos minerales críticos, energía, recursos naturales inexistentes en Estados Unidos, varios productos agrícolas incluidas la carne de res y la naranja, medicamentos e ingredientes farmacéuticos, algunos artefactos electrónicos, automóviles, autopartes y ciertos bienes relacionados con la industria aeroespacial.
La lista de excepciones se compone de materiales que las industrias estadounidenses necesitan para continuar con la producción de bienes y cuya escasez puede acelerar la inflación, así como aquellos a los que ya se aplica un arancel específico según la Sección 232 de la Ley de Expansión Comercial de 1962.
La imposición arancelaria se fundamenta en la Sección 122 de la Ley de Comercio de 1974 y tendrá una vigencia máxima de 150 días de no ser avalada por el Congreso, aunque es posible que antes de ello, Trump aumente los aranceles al 15% mediante decretos adicionales.
La mencionada Sección 122 faculta al presidente de Estados Unidos a implementar aranceles de hasta el 15% durante un máximo de 150 días frente a desequilibrios en la balanza de pagos. Vencido ese período, es necesario el visto bueno parlamentario para extender la validez de los gravámenes.