
Sería más apropiado hablar de desafíos que de logros en el gobierno del presidente Lee Myung Bak, quien el martes cumplió los cien días como inquilino de la Casa Azul. Desde que asumió el cargo, el gobierno ha tenido que afrontar serios problemas económicos, como la escalada de los precios de las materias primas y la recesión económica global. Desde el punto de vista diplomático, el presidente ha buscado acercarse a los Estados Unidos, Japón, China y Rusia a través de reuniones cumbre con sus homólogos. La política nacional, sin embargo, pasa por una situación difícil debido a las protestas contra la importación de carne de los EEUU.
La confusión generada durante su mandato en cierto sentido es lógica. El crecimiento de las presiones inflacionistas se debe principalmente a los dictados del mercado exterior, y los problemas políticos son inevitables, debido al proceso de transición desde una década de gobiernos progresistas hasta la actual administración conservadora. En este sentido, el éxito o fracaso del mandato quinquenal de Lee MB, dependerá de cómo el presidente maneje esta inicial confusión y desconfianza.
La desconfianza política hacia la administración de Lee MB comenzó con la formación de su Gabinete y la inclusión de personalidades millonarias en la oficina presidencial. Cuando eso ocurrió, varias voces se alzaron en el interior del país acusando a algunos de ellos de haber infringido la ley y amasar dudosamente sus fortunas. Esas acusaciones obligaron a la retirada política de alguno de los allegados al presidente a consecuencia de la fuerte presión popular. Y lo que es peor, la recuperación económica, que había sido su máxima prioridad, está atravesando serias dificultades, debido a la brusca subida de los precios del crudo, los alimentos y otros artículos básicos en los mercados internacionales.
El alza de los precios ha excedido los límites previstos, llegando al 5%, y ya se acepta como algo lógico que va a ser muy difícil que se consigan este año las metas fijadas de crecimiento económico.
En este ambiente, se reanudó el diálogo con EEUU para volver a importar carne de ese país. A pesar de los reiterados mensajes del Gobierno intentando calmar al pueblo, las manifestaciones con velas en protesta por la importación de productos cárnicos del país norteamericano no tienen pinta de terminar, todo lo contrario parece que cada vez se extienden más. El mismo partido gubernamental ha fracasado en su restructuración debido a un conflicto interno provocado por la denominada fracción de “pro-Park Geun Hye”. El gubernamental Gran Nación obtuvo la mayoría en las pasadas elecciones generales de abril, pero su grado de apoyo popular ha caído en un 20% debido a esta y otras razones.
En el plano diplomático, sin embargo, el gobierno ha cosechado éxitos importantes. El presidente Lee triunfó en forjar una fuerte alianza orientada hacia el futuro con EEUU y Japón, y en elevar el nivel de las relaciones con China situándolas en el estatus de “socios estratégicos”.
Por encima de todo, el gobierno ha logrado progresos en el exterior, en derogar ciertas normativas que gravaban la actividad empresarial y en la reforma de las corporaciones públicas. El fracaso en política exterior podría interpretarse como una oposición de la ciudadanía a los cambios rápidos y a la falta de comunicación del presidente Lee con el pueblo. Lo que debe hacer ahora el gobernante es recuperar el pulso político, recuperar a los legisladores de la fracción de Park Geun Hye, establecer buenas relaciones con los partidos de la oposición y abrirse a la comunicación con los ciudadanos.
Sólo cuando el gobierno active positivamente la recuperación económica, se superarán todas las dificultades generadas por las condiciones económicas del exterior.