Los últimos movimientos ofensivos de Japón sobre los islotes coreanos de Dokdo en el Mar del Este están minando el desarrollo de la relación orientada hacia el futuro entre los dos países vecinos. Japón trata de presentar Dokdo ante la comunidad internacional como una zona en conflicto. Es verdaderamente preocupante que Tokio busque nuevas maneras de expresar sus reivindicaciones territoriales sobre los islotes. Tales acciones sólo sirven para empeorar las relaciones bilaterales y amenazan la paz y la estabilidad en el nordeste de Asia al obstaculizar el camino hacia la prosperidad común. Con el tiempo, los actos de Japón se volverán en su contra. Por eso, Tokio debe poner fin inmediatamente a sus pretensiones sobre Dokdo y retomar las buenas relaciones con Seúl.
Los coreanos perciben cierto sentimiento hostil en la política japonesa en los últimos tiempos. El Ministerio de Exteriores de Japón dio inicio el 18 de julio a un boicot sobre la aerolínea Korean Air, ignorando las protestas del Gobierno surcoreano. Además, los legisladores del opositor japonés Partido Liberal Democrático anunciaron su decisión de visitar la isla de Ulleung, una isla surcoreana cercana a Dokdo, con el fin de examinar las alegaciones de Corea sobre los islotes en disputa.
En el caso del veto a Korean Air, se trata de una protesta de Japón contra el uso, por parte de la compañía aérea surcoreana, del espacio aéreo de Dokdo en el vuelo de prueba de su nuevo Jumbo A380. Los islotes son territorio de Corea, ya que el país mantiene su control de facto y expone diversos argumentos históricos. Sin embargo, Japón ordenó a sus funcionarios abstenerse de hacer uso de la aerolínea Korean Air por el mero hecho de sobrevolar la zona. Tal decisión se opone tanto a las normas internacionales como al sentido común. A pesar de que Seúl exige a su contraparte abandonar esta iniciativa, Tokio la ha mantenido en vigor, obedeciendo a las exigencias del conservador Partido Liberal Democrático. Para un país avanzado como Japón, que desempeña un papel importante en la sociedad internacional, decisiones como la mencionada sólo contribuyen a dañar su estatus internacional.
Corea debe tener en cuenta que las provocaciones de Japón sobre Dokdo no se limitan a meras reivindicaciones territoriales. El Gobierno nipón aprobó recientemente 12 nuevos libros de texto de secundaria que describen los islotes como su territorio. Además se prevé que antes del 15 de agosto, Día de la Liberación que conmemora la derrota de Japón en la Segunda Guerra Mundial, Tokio publique un nuevo Libro Blanco de Defensa que refleje sus pretensiones sobre Dokdo.
En 2010, año del centenario de la anexión japonesa de Corea, el primer ministro nipón Naoto Kan pidió disculpas a Corea del Sur por el dominio colonial de la península coreana y expresó su profundo pesar por el sufrimiento infligido a los coreanos en aquel período. Sólo un año después, Japón ha manchado su promesa distorsionando la historia.
Seúl mantiene la esperanza de construir una relación con Tokio orientada al futuro. En momentos difíciles muchos coreanos han tendido una mano amiga a Japón, que debería corresponder a su vecino poniendo fin a sus ofensivas sobre los islotes de Dokdo.




























