Los lazos entre Corea y Japón se encuentran en un punto de inflexión. Tres diputados japoneses intentaron acceder a territorio surcoreano a pesar de la prohibición del Gobierno. Estos legisladores, que pertenecen al Partido Liberal Democrático -principal fuerza de la oposición de tendencia conservadora- vieron el lunes cómo se les denegaba la entrada a Corea del Sur en el aeropuerto seulita de Gimpo. Finalmente regresaron a su país después de expresar sus quejas en el aeropuerto durante nueve horas. En teoría, los diputados pretendían entrar a Corea para visitar la isla de Ulleung y allí reivindicar la soberanía territorial de Japón sobre los cercanos islotes Dokdo del Mar del Este, gobernados de facto por Corea del Sur. Las leyes surcoreanas de inmigración estipulan que las autoridades pueden negar la entrada a personas cuyo viaje puede tener como propósito amenazar los intereses nacionales de Corea.
El intento de visita a Ulleung de los políticos japoneses se interpreta como una estrategia política para llamar la atención en favor de sus intereses. Los coreanos ven al pueblo japonés como su vecino más cercano y confían en que la mayoría de los políticos y ciudadanos de ese país ejerzan el sentido común. Los lazos entre Corea y Japón no deberían verse afectados por los actos irracionales de una minoría.
Los tres legisladores manifestaron su intención de visitar Ulleung para investigar las medidas que ha tomado Corea para reforzar su soberanía sobre los islotes Dokdo. Tras anunciar aquéllos sus intenciones, el Gobierno surcoreano informó a Japón de la prohibición de entrada al país. El hecho de que los diputados hayan proseguido con sus planes de visita a pesar de la advertencia de Seúl muestra su estrategia de buscar notoriedad en los medios de comunicación, que han informado ampliamente sobre la inusual denegación de acceso en la frontera.
Las autoridades surcoreanas han adoptado medidas más estrictas para asegurar la soberanía nacional sobre los islotes Dokdo, debido a que Japón sigue reclamando derechos territoriales. Es completamente lícito que Corea del Sur construya muelles u optimice las instalaciones de seguridad en este territorio insular. Puede ser, incluso, considerada como una "provocación" la posibilidad de que miembros del principal partido de la oposición de Japón traten de viajar a la cercana isla de Ulleung para cuestionar asuntos internos de Corea. Las acciones de los legisladores japoneses han obligado a las autoridades coreanas a emitir, por primera vez en la historia de los dos países, una prohibición extraordinaria de acceso dirigida a representantes políticos.
La normalidad en las relaciones diplomáticas entre Corea y Japón es algo crucial para ambos países. Además de su proximidad geográfica, las dos naciones comparten historia y cultura, mantienen estrechos vínculos económicos y están obligadas a cooperar en cuestiones de seguridad. Los ciudadanos de ambas partes intercambian viajes regularmente y se consideran recíprocamente buenos amigos y vecinos. En el ámbito político, el primer ministro de Japón se disculpó recientemente por el trágico episodio histórico de la colonización y decidió retornar a Corea los bienes culturales saqueados durante la ocupación japonesa. Tales hechos han sido fundamentales en el progreso de los lazos entre ambas naciones, cuya asociación no debe verse afectada por las decisiones desafortunadas de algunos políticos. Si los miembros del principal partido de la oposición de Japón hubieran obrado reflexiva y racionalmente, no se habría encendido la mecha del actual conflicto diplomático. Sólo el sentido común y el respeto pueden garantizar un futuro más constructivo en las relaciones entre Corea y Japón.




























