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Cultura

La historia de la señora Park

#Había una vez en Corea l 2021-10-26

Había una vez en Corea

ⓒ Getty Images Bank

Hace mucho tiempo vivía un filósofo taoísta de nombre Park Hyeon Ok en el monte Geumgangsan. 

Un día un hombre llamado Lee Deuk Chun fue nombrado supervisor del gobierno en una localidad vecina. Ambos se hicieron grandes amigos y la hija del filósofo taoísta Park se casó con el hijo del supervisor Lee.


Cuando el novio, que se llamaba Lee Si Baek, entró a la habitación matrimonial en la noche de bodas y vio a la novia, salió espantado:

-¡Aaaaahhh! ¡Es un monstruo! ¡Tiene la frente protuberante y los ojos y la boca horribles!

Lee Si Baek no volvió a entrar a la habitación de su esposa. Hasta la suegra despreciaba a su nuera y las criadas comenzaron a murmurar. 

Un día de luna llena, el padre de la señora Park vino a ver a su hija montado en una nube desde los montes Geumgangsan.

Al término de los rezos y palabras mágicas que pronunció el filósofo taoísta, la señora Park se convirtió en una hermosa mujer.


ⓒ Getty Images Bank

La señora Park le explicó a su marido todo de principio a fin.

-Esposa mía, te he juzgado por tu apariencia. Por favor, te pido que me perdones.

Por supuesto, la señora Park perdonó de corazón a su marido. 


En esa época la frontera norte del reino de Joseon estaba amenazada por los manchúes. Lee Si Baek, el marido de la señora Park, y el general Lim Gyeong Eop los mantenían a raya en la frontera.

La hija del emperador manchú Ki Ryong Dae, que sabía usar la magia, se ofreció para eliminar a Lee Si Baek y a Lim Gyeong Eop. Sin embargo, la señora Park había adivinado sus planes.

Tal como lo había previsto, se presentó la hija del emperador manchú haciéndose pasar por la gisaeng Seoljungmae. Pero la señora Park pronunció unas palabras mágicas, que transportaron a Ki Ryong Dae por los aires hasta donde estaba su padre.


ⓒ Getty Images Bank

Al ver que los poderes de su hija no habían dado resultado, el emperador manchú envió a dos hermanos muy bravos que se llamaban Yong Goldae y Yong Uldae. 

Eso no escapó a los poderes de la señora Park, quien instruyó a su marido para que el rey dejara Hanyang y se refugiara con su séquito en la fortaleza de Namhansanseong.

Yong Goldae se dirigió a sitiar la fortaleza y dejó a su hermano Yong Uldae a cargo de atacar Hanyang. Yong Uldae mató a la gente que se le cruzó en el camino y cometió toda clase de pillajes hasta que murió en manos de Gyehwa, la criada de la señora Park. 


El rey redactó la declaración de rendición y envió a su hijo como rehén de los manchúes, tal como le aconsejó la señora Park, pues era la única manera de poner fin a la guerra.

En el camino de regreso, Yong Goldae se enteró de la muerte de su hermano y, furioso, se dirigió a la casa de la señora Park.

Gyehwa le hizo frente y la señora Park lo dejó maniatado con sus poderes. Así fue como Yong Goldae y los manchúes abandonaron Joseon.

Terminada la guerra, Lee Si Baek fue premiado con un alto puesto gubernamental y su esposa la señora Park recibió un título honorífico por sus servicios al reino. 

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