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Cultura

Mi hermano el tigre

#Había una vez en Corea l 2021-07-13

Había una vez en Corea

ⓒ Getty Images Bank

Hace mucho pero mucho tiempo, vivía un muchacho llamado San en un recóndito valle montañoso con su madre, a la que ayudaba en todos los quehaceres de la casa.

-¡Mamá, me voy al monte por leña!

-Sí, pero ten cuidado. No te vayas muy lejos que puedes encontrarte con un tigre.


Sin darse cuenta, San se metió en la parte más recóndita del monte.

Cuando iba a cargar la leña sobre sus espaldas, un tigre enorme como una casa se interpuso en su camino.


ⓒ Getty Images Bank

Escondiendo el miedo que sentía, San ideó una historia que no podía ser más absurda.


-¡Querido hermano, por fin te encuentro! Mamá siempre me ha hablado mucho de ti. Me dijo que tenía un hermano mellizo...

El tigre creyó todo lo que le decía San:

-Ah, ahora entiendo por qué yo era el único que no tenía madre de pequeño... ¿Nuestra madre está bien?

Escoltado por el tigre, San regresó sano y salvo a su casa.


Al día siguiente, la madre de San salió a hacer la comida y se llevó una gran sorpresa.

En el patio había tirado un jabalí, que presentaba una clara marca de los colmillos de un tigre en el cuello.

-Parece que se creyó de verdad que somos su familia.

-¡Qué generoso!

El tigre siguió trayéndoles cada tanto los animales que cazaba en el monte. San llevaba a vender la carne y el cuero en el mercado. Gracias a ello, la situación de la familia mejoró poco a poco. San y su madre se acostumbraron a considerar al tigre como parte de la familia.


Pasaron los años y un día falleció la madre. 

Esa noche se escucharon en la lejanía unos rugidos de tigre que sonaban a gemidos y sollozos. Y continuaron durante varios días.

“Parece que mi hermano el tigre también sabe que murió nuestra madre”, pensó San. Lo esperó creyendo que se acercaría a la casa, pero nunca apareció.


Al cumplirse un año del fallecimiento de la madre, San fue a visitar su tumba. Para su sorpresa, se encontró con tres cachorros de tigre adornados con cintas blancas que retozaban en el lugar. 

-Al morirse nuestra abuela, papá no comió ni durmió de la tristeza hasta que se enfermó. Finalmente murió hace un tiempo. 

San enterró los huesos de su hermano el tigre junto a la tumba de su madre y no perdió el contacto con los tigrecillos, a los que consideraba sus sobrinos de verdad. 

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