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Cultura

La princesa Baridegi

#Había una vez en Corea l 2021-09-28

Había una vez en Corea

ⓒ YEOWON MEDIA HANKOOK GARDNER CO. LTD

Hace muchos pero muchos años vivía un rey apuesto llamado Ogu, que se casó con la hermosa reina Gil.

El rey Ogu deseaba tener un hijo varón, pero la reina tuvo consecutivamente seis niñas. Unos años después, dio a luz al séptimo vástago, pero, de nuevo, no fue el varón que todos esperaban con ansias.


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El rey bramó airado el siguiente destino para su séptima hija:

-¡Su nombre será Baridegi, la niña abandonada! ¡Abandonadla bien lejos que no quiero volver a verla!

La reina Gil ordenó a un artesano que le fabricara una caja de jade. Vistió a su séptima hija con ropas de seda que tenían bordado el nombre de Baridegi y la acostó en la caja. Luego ordenó que la depositaran en un río para que se la llevara la corriente.

-Adiós, hija mía. Ojalá que llegues sana y salva a un lugar seguro.


ⓒ YEOWON MEDIA HANKOOK GARDNER CO. LTD

Una pareja de ancianos descubrió la caja de jade en la playa de una aldea pesquera y la criaron con amor. Pasó el tiempo y Bari cumplió quince años. 

Mientras tanto, el rey Ogu y la reina Gil enfermaron gravemente y los médicos del palacio no encontraban la causa ni la cura de la dolencia. Un día uno de los ministros escuchó de un monje venerable que la enfermedad de los reyes era el castigo del Cielo por haber abandonado a su séptima hija. 

Arrepentidos, los reyes buscaron a Bari por todo el reino. Cuando la encontraron, le pidieron perdón sinceramente.

-¡Oh, padre y madre, no os preocupéis! Yo iré al Otro Mundo a traeros el agua medicinal que os curará.


ⓒ YEOWON MEDIA HANKOOK GARDNER CO. LTD

Bari emprendió el viaje, pero no tenía la menor idea de hacia dónde debía dirigirse. Entonces vio una bandada de cuervos y urracas que aleteaban como haciéndole señas. Bari siguió a la bandada, pero el viaje no pudo ser más duro y difícil.

Atravesó doce cuestas, un río ancho y torrentoso y el puente del arcoíris hasta que divisó las puertas del Otro Mundo.


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Sin embargo, un gigante, el cancerbero del Otro Mundo, le impidió el paso. Cuando Bari le explicó que venía en busca del manantial de agua medicinal para curar a sus padres, el gigante le puso la siguiente condición: 

-Si accedes a hacer leña, encender el fuego y traer agua del pozo para mí durante siete años, te daré esa agua medicinal. 

Bari aceptó y durante todos esos años no solo cocinó y trabajó para el gigante, sino que se casó con él y tuvo siete hijos. Cuando pasó el tiempo pactado, el gigante le dio el agua medicinal y tres bolsitas de flores secas.


ⓒ YEOWON MEDIA HANKOOK GARDNER CO. LTD

Bari, su marido y sus siete hijos emprendieron el viaje de regreso al palacio. Cuando llegaron, se enteraron con pesar que los reyes habían muerto hace tiempo y solo estaban esperándola para realizar los funerales. 

Sin perder el tiempo, Bari vertió el agua medicinal del Otro Mundo en la boca de sus padres y acarició sus cuerpos con las flores secas. Para asombro de todos, volvieron a respirar, la sangre circuló de nuevo por sus venas y recuperaron el color de sus rostros.

-Bari, nosotros te abandonamos, pero tú nos has salvado.

-¡Claro, soy vuestra hija!

Bari trajo a vivir con ella a los ancianos que la criaron de pequeña y todos, los reyes, su marido y sus siete hijos, vivieron felices.

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