La Administración estadounidense estudia la posibilidad de adquirir participaciones en empresas privadas de construcción naval, en el marco de los esfuerzos por reactivar la manufactura de Estados Unidos.
Así lo dejó entrever el miércoles 27 (hora local) el secretario del Tesoro, Scott Bessent, durante una entrevista en el canal Fox Business. El alto funcionario descartó que Washington contemple invertir en compañías tecnológicas como Nvidia, pero sí apuntó a una intervención más directa en la industria naval, que considera rezagada y debilitada tras décadas de desinversión. Según explicó, este sector debe ser revitalizado para avanzar hacia una economía más autosuficiente.
La propuesta se enmarca en la línea de actuación adoptada recientemente por la Casa Blanca en el ámbito de los semiconductores, donde se aseguró una participación en Intel como parte de su estrategia de apoyo a industrias consideradas críticas.
No obstante, Bessent se mostró reticente a aplicar el mismo enfoque en el sector de defensa, en contraste con el secretario de Comercio, Howard Lutnick. Este último señaló en una entrevista con CNBC a Lockheed Martin como ejemplo de empresa estrechamente ligada al gasto público —el 97% de sus beneficios procede de contratos estatales—, y sugirió que el Gobierno podría extender su política de adquisiciones al ámbito armamentístico. La disparidad entre ambas posturas refleja que aún no existe un consenso dentro del Ejecutivo sobre el alcance de estas medidas.
En el caso de los astilleros, una eventual entrada del Estado en el capital de compañías estadounidenses podría tener repercusiones en Corea del Sur, país que ya ha comprometido una inversión de 150.000 millones de dólares en la industria naval de EEUU.