Pese al aumento de tipos anunciado por la Reserva Federal en Estados Unidos, por ahora Corea del Sur descarta una subida.
Dicho aumento amplía la diferencia con Corea hasta 1,75 puntos, la mayor distancia de la historia en cuanto a tipos de interés entre ambos países, y podría derivar en una devaluación del won o fugas de capital extranjero del mercado nacional, pues los inversores suelen optar por el mayor beneficio, y más si proviene de mercados estables.
En este contexto, la presión aumenta sobre el banco central, aunque su gobernador, Lee Chang Yong, ha expresado que no subirá los tipos para acortar diferencias entre Corea y Estados Unidos, pero efectos como la depreciación del won frente al dólar o la fuga de capital foráneo podrían materializarse.
No obstante, todo apunta a que el Banco de Corea no aumentará el tipo de referencia para no interferir entre el sutil descenso de la inflación, cuyos efectos ya empiezan a notarse en los precios al consumidor, y no frenar reactivar la reactivación económica.
En todo caso, habrá que valorar la reacción del mercado en las próximas tres semanas, hasta la reunión de junio del Comité Financiero-Monetario del banco central, pues si en ese periodo se acelera la depreciación del won o la fuga de capital extranjero, las autoridades monetarias no tendrán más opción que subir los tipos.